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Cocina & Recetas

NUTRICIÓN

¿Importa cómo mezclamos nuestros alimentos?

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Todos sabemos que hay alimentos que nos cuesta digerir más que otros, y comidas que, simplemente, nos caen mal. La digestión de alimentos, es la función del cuerpo humano que requiere mayor consumo de energía. También se requiere energía para realizar la desintoxicación (eliminación de desechos tóxicos) del cuerpo.

 

Algunas combinaciones de alimentos son digeridas con más facilidad y eficacia que otras. Por ejemplo, el cuerpo humano no está programado para digerir más de un alimento concentrado o complejo a la vez en el estómago. Un alimento concentrado es cualquiera que no sea una fruta ni una verdura. 

 

Lo primero que tenemos que conocer es cuáles son los grupos de alimentos y qué características tiene cada uno de ellos. A partir de ahí, sabremos qué propiedades nos aporta cada comida y cómo se puede potenciar su acción, veremos cuál es la combinación más adecuada. 

 

Los alimentos se suelen dividir según dos comportamientos: su composición química y su reacción en el organismo: 

 

I.- Por su composición química, los componentes de los alimentos son: 

 

Proteínas: que pueden ser de origen vegetal (como la soya, almendras, avellanas, maníes, algas y ciertas leguminosas), o de origen animal (como la carne, pescado, leche, huevos y queso). Estas últimas, las de origen animal, suelen contener todos los aminoácidos esenciales, mientras que los vegetales pueden carecer de alguno. 

 

Hidratos de carbono o glúcidos:aportan energía a los diversos tejidos, especialmente al cerebro y sistema nervioso. Son los azúcares simples o monosacáridos (los de las frutas), polisacáridos y almidones (los de los cereales y las harinas). 

 

Lípidos o grasas: proporcionan gran cantidad de energía. Contienen nutrientes importantes y, en cantidades moderadas, son esenciales en cualquier dieta. Pueden ser de origen animal (leche, mantequilla, huevos, pescados, carne y queso) o vegetal (nueces, piñones, almendras, aceitunas, avellanas, legumbres, aceites). 

 

Vitaminas: no aportan energía, pero son esenciales para reponer los tejidos dañados y regular el metabolismo. Hay dos grupos principales; las hidrosolubles (B y C), que se eliminan con la orina, y las liposolubles, que se pueden almacenar (A,D,E y K). 

 

Sales minerales: están presentes en todos los tejidos del cuerpo y parece ser que participan en la síntesis de componentes, la degradación de sustancias y la liberación de energía. 

 

II.- Por su reacción en el organismo, los alimentos se pueden dividir en: 

 

- acidificantes: (carnes, huevos y cereales), tras su oxidación, dejan un residuo con gran cantidad de elementos con capacidad para generar ácidos. 

 

- alcalinizantes: (grasas) alimentos que dejan residuos no ácidos. 

 

El principio de la adecuada combinación de alimentos sugiere no desperdiciar energía. La idea es que los alimentos no estén en el estómago más de 3 horas y de esta manera pasen rápida y eficazmente por los intestinos. 

 

Para asegurar esto: 

 

- No se debe consumir más de un alimento concentrado por vez. Cualquier alimento que sea carne, se debe consumir con verduras y ensaladas, lo mismo sucede con los carbohidratos. Las verduras no necesitan sus propios jugos digestivos específicos, es decir se descomponen tanto en un medio ácido como en uno alcalino. Los almidones no son de descomposición tan difícil como la de las proteínas, de manera que se pueden consumir más de un almidón por vez. -No se debe mezclar dos proteínas, ya que sus características son tan diferentes y su composición muy compleja. Se tendría que exigir demasiado el organismo para lograr una adecuada digestión. Por lo general su mezcla ocasiona putrefacción, esto no significa que no se puedan mezclar dos tipos de carne diferentes. Como efectos positivos de esta práctica se encuentran: 

 

- la disminución de peso, 

 

- extracción y utilización óptima de las sustancias nutritivas de los alimentos, 

 

- desaparición de los dolorosos trastornos digestivos 

 

- incremento de la energía disponible para utilizarla, entre otros procesos, en la desintoxicación. 

 

Combinaciones aconsejadas 

 

- Las hortalizas tienen la propiedad de combinar bien con la mayoría de los nutrientes. Incluirlas en la dieta habitual es buena forma de evitar dedicar demasiado tiempo a pensar en incompatibilidades. Sus vitaminas, sales minerales y agua favorecen la asimilación de las proteínas, lo mismo ocurre en los almidones. Sin embargo, es preferible no mezclar las hortalizas (como porotos, habas y arvejas) que poseen almidones y proteínas con otros alimentos de estos grupos. Se pueden consumir, por ejemplo, con grasas, que no impiden el efecto de los enzimas. 

 

- Las grasas inhiben la secreción gástrica, pero, cuando se comen con verduras, este efecto parece neutralizarse y la digestión de las proteínas se produce con normalidad, aunque la digestión sea más lenta. Esta es una combinación muy frecuente en la dieta mediterránea. 

 

- Las frutas pueden combinarse entre sí, aunque algunos expertos recomiendan no mezclar las muy dulces (plátano) con las muy ácidas (naranjas). 

 

- Si bien el café, el té negro y el vino tinto tienen flavonoides (efecto antioxidante) al mismo tiempo actúan en contra de la correcta absorción de calcio y hierro que contienen los cereales. Una buena idea es incorporar leche al té o al café para contrarrestar este efecto negativo. 

 

- Junto con el brócoli, las espinacas contienen un tipo de hierro que no es bien absorbido. La idea es incorporarle el ácido cítrico del limón que disminuye la oxidación de este mineral. 

 

- Otras fuentes de vitamina C como tomates, pimientos rojos y frutillas tienen el mismo efecto. Esta combinación es muy adecuada para los vegetarianos, ya que de esta manera pueden incorporar el hierro a su dieta. 

 

- La mezcla de cereales y legumbres por ejemplo lentejas con arroz produce proteínas de elevado valor biológico. Lo que le falta a uno lo tiene el otro: mientras los cereales poseen un alto contenido de lisina y son bajos en otros aminoácidos esenciales para el cuerpo (metionina, cisteína y triptófano), las legumbres son bajas en los primeros y altas en los segundos. 

 

- Según algunos estudios, el antioxidante del tomate se absorbe mejor con grasas mono saturadas como el aceite de oliva, la palta o los frutos secos. 

 

- Las proteínas y los almidones es una mezcla que muchos consideran aceptable ya que retarda la asimilación del almidón y así se adecuan los jugos gástricos. Un poco peor es unir las proteínas a las grasas, que dicen que es mejor acompañar con hortalizas para reducir la fermentación de la síntesis de las proteínas.